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17 de enero de 2011

Amenazas a periodista ciudadana en Colombia



Elijan vida o muerte por su voluntad”. De esta manera concluye el macabro mensaje enviado a la periodista ciudadana Gina Escheback y al equipo de colaboradores de la Corporación Anne Frank en la ciudad de Bogotá el pasado 13 de enero.

Gina Escheback, es colaboradora del portal de periodismo ciudadano “soyperiodista.com” de Colombia, donde ha publicado 43 artículos sobre derechos humanos, con énfasis en la situación de los desplazados y los crímenes cometidos por los grupos paramilitares. También ha abordado el espinoso tema del narcotráfico en el portal argentino Cincometas.

Gina, quien se describe como “incansablemente indagadora”, busca tiempo para escribir en medio de sus actividades con la Corporación Anne Frank, que de acuerdo a la información de su página web, trabaja por la defensa de los derechos de los desplazados y víctimas de la explotación infantil, que llegan a sectores marginales de Bogotá huyendo de la violencia que los desterró de sus lugares de origen.

La defensa de los derechos humanos a través con la Corporación y el ejercicio de la libertad de expresión fueron el detonante para que llegara un panfleto donde les advierten: “Están metiéndose con las personas equivocadas. No sigan publicando tonterías”.

Más adelante sentencian los agresores: “Desaparezcan no queremos verlos más en esta ciudad y si publican cualquier otra cosa o nos enteramos de que siguen haciendo denuncias contra nuestra gente no seremos tan condescendientes (…)”. “Los cazaremos como perros uno por uno” advierten los criminales.

En comunicación sostenida con Gina Escheback en la noche del 14 de enero, afirmó: “Mi principal enemigo son los grupos paramilitares, pero como puede observar en mis denuncias hay muchas personas que han salido salpicadas hasta del mismo gobierno, así que no podría decir con seguridad quien me amenaza”. Comprobamos la afirmación de Gina. Títulos como “Las masacres en Colombia se castigan como delito menor”, “¿Otro falso positivo?” y “Acción Social, ¿Agencia en pro de las víctimas o su verdugo castigador?” dan cuenta de la complejidad de algunos los temas denunciados.

Las llamadas son horribles, me ponen muy mal, sobre todo porque no considero que haya cometido algún delito para merecer esa persecución, yo llevo 5 años en una lucha por el conflicto armado, soy víctima del bloque Catatumbo frente fronteras de las AUC , perdí todo y tuve que empezar de nuevo, y he tenido algunos problemas de seguridad”, agregó la periodista ciudadana amenazada.

El moderador del Soyperiodista.com convocó a “la solidaridad de todos los usuarios del portal y de los demás ciudadanos de bien para que se unan a las voces de rechazo protesta y condena contra estas prácticas cobardes y viles. Deben saber que las denuncias valientes de Gina han calado en muchas instancias y han afectado los intereses de aquellos que no quieren que Colombia progrese y avance con justicia para todos”.

El caso de Gina ya está en conocimiento de las autoridades y de la Dirección de Derechos Humanos del Ministerio del Interior. En este momento se evidencia la necesidad de que las organizaciones defensoras de la libertad de prensa extiendan su campo de acción al periodismo ciudadano, manifestación indiscutible de la libertad de expresión.

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“La libertad de expresión, en todas sus formas y manifestaciones, es un derecho fundamental e inalienable, inherente a todas las personas. Es, además, un requisito indispensable para la existencia misma de una sociedad democrática”.

Principio 1.Declaración de Principios sobre Libertad de Expresión. Organización de Estados Americanos - OEA



Artículo publicado en

29 de abril de 2010

Colombia: Cuando los derechos de los periodistas no equivalen a los intereses de los empresarios

Por: Andrés Monroy Gómez
Investigador Grupo Derecho Ciudadano a la Información

"Yo no he oído ninguna queja de la Sociedad Interamericana de Prensa"

El abogado Tulio Ángel, presidente de Asomedios, en entrevista dada a W Radio, se refirió a las declaraciones dadas por la Relatora para la Libertad de Expresión de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos a esa misma emisora. En opinión del dirigente gremial, la Relatora generalizó, al comparar las situaciones de Colombia y Venezuela. Aunque reconoció la gravedad de las amenazas a periodistas, señaló que no existen quejas por parte de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) ni de la Sociedad Interamericana de Radiodifusión.

Al tratar de minimizar la evidente preocupación del organismo interamericano de protección a los derechos humanos, Tulio Ángel concluyó que la Relatora al estar en Washington, mira el tema "desde allá" y por eso plantea esas generalizaciones y comparación  con Venezuela.  Sin embargo, reconoce la persecución, amenazas e interceptaciones ilegales a periodistas en Colombia

Pueden causar preocupación estas declaraciones de un dirigente gremial de los medios de comunicación. Con estas afirmaciones se acrecienta la brecha entre los intereses de los propietarios de empresas mediáticas y la protección de los derechos de sus trabajadores, los periodistas.  Puede interpretarse el desacuerdo de Tulio  Ángel como la prevalencia del interés económico de los propietarios de los medios, sobre otra clase de temas que involucran el derecho a la información. Por lo anterior, no resulta incongruete la ausencia de  pronunciamientos contundentes por parte de Asomedios o la SIP sobre la crítica situación de la libertad de expresión en Colombia, mientras que otras organizaciones denuncian constantes agresiones contra los periodistas.

A pesar de la resistencia del dirigente gremial,  elementos comunes en torno a las violaciones a la libertad de expresión en  Colombia y Venezuela

¿Qué es Asomedios?

La Asociación Nacional de Medios de Comunicación -Asomedios- es una corporación de carácter gremial civil, sin ánimo de lucro, destinada a defender los intereses de sus afiliados. Son afiliados de pleno derecho las personas particulares naturales o jurídicas de carácter privado cuyo objeto social y actividad económica principal es la explotación de un Medio de Comunicación a nivel nacional o regional (Tomado de .http://www.asomedios.com).

Actualmente, Asomedios tiene representación en el Comité de Reglamentación y Evaluación de Riesgos (Crer) de la dirección de Derechos Humanos del Ministerio del Interior y de Justicia.

Antecedente

“Lo que nos separa de la barbarie es considerar que opinar diferente no es delito”.
Catalina Botero

El pasado 16 de abril, en entrevista dada a la emisora colombiana W Radio,  Catalina Botero, Relatora para la Libertad de Expresión de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), se refirió al más reciente informe sobre la situación derechos humanos en Colombia

En esta entrevista, la Relatora reconoció los avances en la protección a periodistas y destacó la existencia de pronunciamientos judiciales que protegen la libertad de expresión.  Sin embargo, señaló que la situación de Colombia es crítica por los casos de espionaje por parte de agentes de inteligencia del Estado contra periodistas críticos. Según Botero, durante los últimos años, todos los relatores le han pedido a los altos funcionarios del gobierno que no estigmaticen a los periodistas, abogando especialmente por la protección a los periodistas críticos.

La Relatora resaltó que el poder del discurso de altos funcionarios públicos, al acusar a algunos periodistas de pertenecer a las Farc, impacta negativamente en la libertad de expresión y en la imagen que muchos ciudadanos tienen de esos periodistas.

Sobre la comparación de la situación con otros países de la región, Catalina Botero expresó que Colombia tiene problemas distintos pero tan serios como los de Cuba y Honduras.

En otro aparte de la entrevista manifestó que  cuando se naturaliza una violación a los derechos humanos, pues llegar a este punto implica la necesidad de comenzar desde el principio en la pedagogía por su respeto.

Uno de los temas que más preocupa a la Relatora, es el de las prácticas sistemáticas de seguimiento a periodistas, y que los agentes de inteligencia encargados de esta labor piensen que persiguen a enemigos del Estado y crean que la democracia consiste en “anular los blancos”. “Eso es escalofriante” puntualizó.



“Decirle a una periodista que van a descuartizar a su hija es para que el país pare”, en referencia al caso de la periodista Claudia Julieta Duque.

Entrevista a Catalina Botero, Relatora para la Libertad de Expresión de la CIDH


Entrevista a Tulio Ángel, presidente de Asomedios



Foto de Catalina Botero, tomada de http://www.cidh.org/Prensa/Salon%20Ruben%20Dario%205.jpg
Foto de Tulio Ángel, tomada de: http://static2.elespectador.com/files/images/3a204b308d0d72191e9ea64eb0cfaf9a.jpg









16 de abril de 2010

Entrevistas: interceptaciones ilegales a periodistas en Colombia

Catalina Botero, relatora para la libertad de expresión en la CIDH
La W Radio | Abril 16 de 2010




http://wradio.com.co/nota.aspx?id=989744


Sobre el creciente escándalo por las "chuzadas" del DAS
Editorial de Juan Gossain
http://www.rcnradio.com/node/22862 



Claudia Julieta, Periodista, estuvo a cargo de la investigación de las chuzadas que se presentaron en el DAS
La W Radio  Abril 16 de 2010






Petro: El DAS realizó "inteligencia ofensiva" de desprestigio





Colombia: El DAS convirtió la opinión en delito
14 de abril de 2010


La Fiscalía ha revelado que en sus investigaciones sobre el grupo G3 del DAS, ha descudierto que este organismo realizaba labores de espionaje, hostigamiento e intimidación de manera sistemática a decenas de opositores al gobierno Uribe, periodistas, magistrados, abogados, congresistas y miembros de organizaciones internacionales. Las acciones delictivas que el ente investigador imputa a los miembros de la entidad van desde seguimientos e interceptaciones telefónicas y de cuentas de correo electrónico hasta la consecución de estrategias para desarticular organizaciones e intimidar a opositores. Estas denuncias confirman las acusaciones que, desde hace más de un año, medios como El Turbión realizan sobre las funciones de policía política del DAS, que, desde el G3 y otros grupos nunca legalizados mediante acto administrativo, han perseguido la opinión como delito, usando prácticas terroristas propias de Estados totalitarios y represores.

La Fiscalía 11 delegada ante la Corte Suprema de Justicia considera que el G3 fue “conformado con la finalidad indeterminada de cometer delitos contra organizaciones y personas opositoras del gobierno”. Documentos en poder de la prensa, que hacen parte de los argumentos de la Fiscalía en el caso, al igual que pruebas incautadas en las oficinas del DAS, indican que la Casa de Nariño sabía de las acciones del G3.(Continúa el artículo) 






3 de enero de 2010

Fepalc: Treinta periodistas asesinados en América Latina durante el 2009 *


"En Colombia el gobierno minimiza los crímenes de periodistas (seis en el 2009), el crecimiento geométrico de los ataques violentos contra los comunicadores y el acoso judicial, mediante una sugestiva campaña internacional que ha dado engañosos frutos.


Lamentablemente, en dicho país un proyecto de ley para despenalizar la injuria y la calumnia, presentado por la Federación Colombiana de Periodistas, fue eclipsado por los debates por una segunda reelección del actual gobierno".

Informe anual de la Federación de Periodistas de América Latina y el Caribe - FEPALC


Treinta periodistas fueron asesinados en América Latina y el Caribe durante el 2009. México con 13 víctimas se convierte en el país más riesgoso para el ejercicio periodístico en la región. A la lista se suma Colombia, con seis asesinados, Guatemala con cuatro, Honduras y Brasil con dos, El Salvador, Venezuela y Paraguay con uno.

En Latinoamérica, en los últimos doce meses, se registraron retrocesos en materia de libertad de prensa y derechos laborales de los trabajadores de medios, en un contexto de crisis económica global que ha significado despidos masivos en algunos países.

La grave crisis humanitaria en México, se ha profundizado con los 13 crímenes de periodistas, donde se confabulan el narcotráfico y la impune inactividad del Estado. Esto en medio de una avalancha de agresiones y amenazas contra periodistas críticos e independientes que ha obligado a buena parte de la prensa a la autocensura, como mecanismo de protección.

En Colombia el gobierno minimiza los crímenes de periodistas (seis en el 2009), el crecimiento geométrico de los ataques violentos contra los comunicadores y el acoso judicial, mediante una sugestiva campaña internacional que ha dado engañosos frutos.

Lamentablemente, en dicho país un proyecto de ley para despenalizar la injuria y la calumnia, presentado por la Federación Colombiana de Periodistas, fue eclipsado por los debates por una segunda reelección del actual gobierno.

En Venezuela las agresiones vienen principalmente del Estado, mediante ataques de simpatizantes del gobierno a periodistas (en un solo hecho fueron golpeados y heridos 12 colegas) y a través de la no renovación de licencias a medios de comunicación de oposición o simplemente críticos de políticas oficiales. Esta situación adversa a la libertad de prensa, está acabando con la diversidad informativa que caracteriza a cualquier sociedad democrática para darle paso a un sistema informativo afecto al gobierno.

En República Dominicana las agresiones físicas contra periodistas suman en el 2009 casi un centenar. Esta realidad se agrava al verse invisibilizados los países caribeños en todos los registros de violaciones a la libertad de expresión.

Honduras se vio ensombrecida por un golpe de Estado, con la consecuente represión contra los medios de comunicación críticos, periodistas independientes y corresponsales internacionales.

Brasil, el único país que contemplaba jurídicamente la exigencia de título profesional para el ejercicio del periodismo, perdió esta prerrogativa que garantizaba un mínimo en la calidad de la información, tras un fallo del Tribunal Supremo Federal. La sentencia se produjo bajo un fuerte looby de los empresarios de medios.

En Perú, aunque no se producen crímenes de periodistas, las agresiones superan a las de cualquier país de la región, con 180 casos en el 2009. El caso más emblemático, sin duda, el silenciamiento de Radio La Voz, de Bagua, emisora independiente “castigada políticamente” por haber dado a conocer la verdad de lo ocurrido durante la matanza criminal de policías y nativos selváticos (5 de junio 2009).

En Argentina se logró la aprobación de una Ley de Medios –de especial acento contra la propiedad monopólica de los medios de comunicación-, presentada por el gobierno, pero redactada por una coalición de sindicatos, ONG y organizaciones sociales, liderada por la Federación Argentina de Trabajadores de la Prensa (FATPREN).

En Uruguay, la Asociación de Prensa Uruguaya consiguió la despenalización de los delitos de prensa, en el mes de junio.

Los asesinatos, y las agresiones en general, han estado, la mayoría de las veces, vinculados a destapes de casos de corrupción, en la escena local, nacional o continental. Las víctimas de las agresiones no suelen ser, por regla general, directivos o trabajadores de los grandes medios escritos o audiovisuales. Salvo en casos excepcionales, las muertes tienen por escenario pequeñas poblaciones y alcanzan a comunicadores de medios locales y comunitarios o a corresponsales de grandes medios en ciudades menores.

La consigna durante el 2009 en América Latina-Caribe ha sido eliminar el mensaje. Para ello, en México, Colombia, Guatemala, Honduras, Brasil Paraguay y Venezuela se decidió por “matar al mensajero”, con el consiguiente drama que ello arrastra para las familias, los colegas y la organización en sí misma. Se ha matado al mensajero, desapareciéndolo físicamente o silenciándole la voz. .



30 de diciembre 2009



Celso Schroder
Presidente FEPALC



Zuliana Lainez
Secretaria de Derechos Humanos FEPALC


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PERIODISTAS ASESINADOS
Enero-Diciembre 2009

Brasil (2)
José Givonaldo Vieira
Dalvison Nogueira de Souza

Colombia (6)
María Eugenia Guerrero
José Everardo Aguilar
Hernando Salas Rojas
Diego Rojas Velásquez
Ferney Henao
Harold Humberto Rivas Quevedo



El Salvador (1)
Christian Poveda

Honduras (2)
Osman López
Gabriel Fino Noriega

Guatemala (4)
Rafael Murguía
Rolando Santis
Jorge Mérida Pérez
Marco Antonio Estrada Orla



México (13)
Jean Paul Ibarra Ramírez
Luis Daniel Méndez Hernández
Carlos Ortega Melo Samper
Eliseo Barrón Hernández
Martín Javier Miranda Avilés
Ernesto Montañez Valdivia
Juan Daniel Martínez Gil
Norberto Miranda Madrid
Gerardo Esparza Mata
Fabián Ramírez López
Bladimir Antuna
José Emilio Galindo Robles
Jorge Alberto Velásquez López

Venezuela (1)
Orel Zambrano

Paraguay (1)
Martín Campos Páez

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* Artículo tomado de: http://www.fepalc.org/noticias_det.php?Itemid=308


















14 de marzo de 2009

México, el país americano más peligroso para ejercer el periodismo


Fotografía:
Andrés Monroy Gómez

Artículo tomado El Pais.com:


Un informe de la Sociedad Interamericana de Prensa advierte que la prensa independiente sufre una "represión absoluta" en Cuba
EFE - Asunción - 15/03/2009



La Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) ha denunciado este sábado -madrugada del domingo en España- que persisten las persecuciones a la prensa y ha alertado sobre la creciente influencia de los gobiernos en los medios de comunicación. Al término de una reunión semestral en Asunción del Paraguay, los miembros de la SIP han especificado que México es el país americano más peligroso para el ejercicio del periodismo y que en Cuba existe una censura absoluta a la prensa independiente.

"México sigue siendo el país más peligroso para los periodistas, especialmente para quienes informan sobre el crimen organizado, los enfrentamientos entre los carteles de la droga y la intensificación de la campaña contra éstos por parte del presidente (Felipe) Calderón", ha dicho el colombiano Enrique Santos Calderón, presidente de la SIP. Roberto Rock, del diario mexicano El Universal, ha apuntado que este país registra el mayor número de asesinatos de periodistas en América Latina. Desde 1995 han muerto alrededor de 100 redactores, de los cuales 24 de estos casos fueron elevados a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos.

Respecto a Cuba, Santos Calderón ha afirmado que en la isla "persisten problemas de larga data, como la absoluta represión a la prensa independiente y a la libertad de expresión".

Morales, Correa, Kirchner y Uribe al ataque

La SIP ha especificado que el Gobierno boliviano persiste en el ataque a la prensa. "Morales ha mantenido inalterable su estilo de atacar al periodismo independiente argumentando que es su enemigo y que está al servicio de la oligarquía". Una situación similar ocurre en Ecuador, donde la institución que nuclea a los medios informativos del continente americano ha observado que el Gobierno de Rafael Correa amenaza e insulta a los periodistas. Los agravios y descalificaciones, según la SIP, también son moneda corriente en Argentina, donde el Poder Ejecutivo de Cristina Fernández de Kirchner "dificulta el ejercicio del periodismo".

"El último semestre se caracterizó por frecuentes acusaciones del Gobierno colombiano a los periodistas, como por denuncias de amenazas y obstrucción de funcionarios públicos, miembros de la fuerza pública y ciudadanos", detalla el informe de la organización internacional sobre la situaciión de la prensa en el país que preside Álvaro Uribe.

En Venezuela, por su parte, se han producido 46 ataques a la libertad de prensa durante los últimos seis meses, entre ellos, el asesinato de un periodista. La SIP ha acusado a este país de discriminar en el acceso a la información y de manipular "las pautas publicitarias del Estado".




FIN DEL ARTÍCULO -------------------------------------------------------------------



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27 de febrero de 2009

Nuevo escándalo de escuchas telefónicas : Reporteros sin Fronteras pide una investigación a nivel interamericano

COMUNICADO DE PRENSA
Viernes 27 de febrero de 2009
Colombia


Reporteros sin Fronteras pide que la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) lleve a cabo una investigación sobre el nuevo escándalo de escuchas telefónicas a periodistas, magistrados y personalidades políticas de la oposición, revelado por la revista Semana en su edición del 21 de febrero de 2009. La organización estima que el hecho de que el presidente Alvaro Uribe haya negado tener que ver con el asunto, y la anunciada “purga” en el Departamento Administrativo de Seguridad (DAS, servicios de inteligencia), no pueden servir de excusa para eludir la cuestión del objetivo y uso de dichas grabaciones.

“No es el primer escándalo de este tipo y, una vez más, constatamos que algunos de los periodistas mencionados en este caso son conocidos por sus críticas del gobierno, a veces estigmatizados por el propio Presidente y con frecuencia víctimas de amenazas. El escándalo es aún (poner tilde) mayor porque el contenido de algunas de las escuchas se habría puesto en conocimiento de paramilitares, narcotraficantes e incluso guerrilleros. Se trata de unas prácticas que ponen en peligro a los periodistas y a sus fuentes. Ahora se plantea la siguiente cuestión: o la propia presidencia de la República ordenó las escuchas al DAS, que depende directamente de ella, o el DAS ha escapado de su control, lo que no puede ser una excusa. En ambas hipótesis está plenamente justificada una investigación interamericana, dado que la parcialidad de las autoridades colombianas resulta evidente”, ha declarado Reporteros sin Fronteras.

El 5 de noviembre de 2008, Félix de Bedout, de la emisora privada W Radio, envió un correo electrónico a un colega de la revista Semana, acusando a Fernando Tabares, jefe de Inteligencia del DAS, y a su homólogo de la Contrainteligencia, Fernando Lagos, en ciertas prácticas irregulares. Dos horas más tarde, unos funcionarios de la Contrainteligencia telefonearon por error a la redacción de Semana, para contar detalladamente el contenido del cruce de emails entre los dos periodistas. Según Semana, que cita a un funcionario del DAS, entre los días 19 y 21 de enero se reunieron, y en parte destruyeron, en los locales de la Contrainteligencia una serie de documentos y grabaciones relativos a periodistas, personalidades políticas de la oposición, magistrados (incluidos los de la Corte Suprema) y algunos funcionarios de la administración Uribe.

Siempre según el semanario, entre las personas espiadas se encuentran seis periodistas: Alejandro Santos, director de Semana; Julio Sánchez Cristo, director de W Radio; Félix de Bedout, Darío Arizmendi, director de la emisora privada Radio Caracol; Ramiro Bejarano, editorialista del diario El Espectador y Daniel Coronell, director de información de la cadena pública Canal Uno, al que es notorio que detesta el presidente Alvaro Uribe. Según las informaciones conseguidas por Reporteros sin Fronteras, otros periodistas fueron también objeto de escuchas salvajes, y entre ellos Hollman Morris, director del programa informativo “Contravía” en Canal Uno, también en el punto de mira de la Casa de Nariño. El director del DAS, Felipe Muñoz, que asumió el cargo al día siguiente de la destrucción parcial de las grabaciones, confirmó por parte la información publicada en Semana. Se abrió una investigación judicial y renunciaron de sus cargos los funcionarios del DAS Fernando Tabares y Jorge Lagos.

Desmintiendo cualquier implicación en el asunto y manifestándose él mismo “víctima de esta infamia” en las ondas de la radio privada RCN, el Jefe del Estado ordenó el 26 de febrero la suspensión de las escuchas telefónicas del DAS, y anunció que iba a confiar su gestión a la policía.

En mayo de 2005, un escándalo de infiltración del DAS por los paramilitares provocó la dimisión del director de entonces, Jorge Noguera, que ahora se encuentra encarcelado. En octubre de 2008, su sucesora, María del Pilar Hurtado, dimitió también después de que se demostrara que al senador Gustavo Pedro, del Polo Democrático (oposición de izquierda), volvían a escucharle. En el intervalo, en mayo de 2007, el Ministro de Defensa, Juan Manuel Santos, reconoció públicamente que la Dirección de Inteligencia de la Policía (Dipol) había efectuado escuchas de personalidades de la oposición y periodistas, después de que la revista Semana revelara el asunto (leer el comunicado del 26 de junio de 2007).


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Nouveau scandale d’écoutes téléphoniques : Reporters sans frontières demande une enquête au niveau interaméricain
Reporters sans frontières demande qu’une enquête soit diligentée depuis la Commission interaméricaine des droits de l’homme (CIDH), après qu’un nouveau scandale d’écoutes téléphoniques visant des journalistes, des magistrats et des personnalités politiques d’opposition, a été révélé par l’hebdomadaire Semana dans son édition du 21 février 2009. Les dénégations du président Alvaro Uribe et la “purge” annoncée au sein du Département administratif de sécurité (DAS, service de renseignements) ne sauraient éluder la question de l’objectif et de l’usage de ces enregistrements, estime l’organisation.


“Ce scandale n’est pas le premier du genre et nous constatons, une fois encore, que certains journalistes mentionnés dans cette nouvelle affaire sont réputés pour leurs critiques vis-à-vis de du gouvernement, parfois stigmatisés par le Président lui-même, et souvent victimes de menaces. Le scandale est d’autant plus grand que le contenu de certaines écoutes aurait été porté à la connaissance de paramilitaires, de narcotrafiquants, et même de guérilleros. Ces pratiques mettent clairement en danger les journalistes et leurs sources. La question est désormais posée : ou la présidence de la République a ordonné elle-même ces écoutes au DAS, qui dépend directement d’elle, ou le DAS a échappé à son contrôle, ce qui n’excuse rien. Dans les deux hypothèses, une enquête au niveau interaméricain se justifie pleinement, la partialité des autorités colombiennes étant ici évidente”, a déclaré Reporters sans frontières.

Le 5 novembre 2008, Felix de Bedout, de la station privée W Radio, avait adressé un courrier électronique à un collègue de l’hebdomadaire Semana, mettant en cause certaines pratiques irrégulières de Fernando Tabares, chef du renseignement du DAS, et de son homologue du contre-espionnage, Jorge Lagos. Deux heures plus tard, des fonctionnaires du contre-espionnage téléphonaient par erreur à la rédaction de Semana pour relater par le menu l’échange d’e-mails entre les deux journalistes. Entre le 19 et le 21 janvier, selon Semana citant un fonctionnaire du DAS, des documents et enregistrements concernant des journalistes, des personnalités politiques d’opposition, des magistrats (y compris ceux de la Cour suprême) et certains fonctionnaires de l’administration Uribe, ont été regroupés dans les locaux du contre-espionnage, et pour partie détruits.

Toujours selon l’hebdomadaire, six journalistes figuraient parmi les individus espionnés : Alejandro Santos, directeur de Semana, Julio Sánchez Cristo, directeur W Radio, Felix de Bedout, Darío Arizmendi, directeur de la station privée Radio Caracol, Ramiro Bejarano, éditorialiste du quotidien El Espectador et Daniel Coronell, directeur de l’information de la chaîne publique Canal Uno, notoirement détesté par le président Alvaro Uribe. Selon les informations recueillies par Reporters sans frontières, d’autres journalistes auraient fait l’objet d’écoutes sauvages dont Hollman Morris, directeur du programme d’informations “Contravía” sur Canal Uno, lui aussi dans le collimateur de la Casa de Nariño. Le directeur du DAS, Felipe Muñoz, qui a pris ses fonctions au lendemain de la destruction partielle des enregistrements, a partiellement confirmé les informations rapportées par Semana. Une enquête judiciaire est en cours. Les fonctionnaires du DAS Fernando Tabares et Jorge Lagos ont démissionné.

Démentant toute implication dans cette affaire et se disant lui-même “victime de cette infamie” sur l’antenne de la radio privée RCN, le chef de l’État a ordonné, le 26 février, la suspension des écoutes téléphoniques au sein du DAS, prévoyant d’en confier la gestion à la police.

En mai 2005, un scandale d’infiltration du DAS par les paramilitaires avait provoqué la démission de son directeur de l’époque, Jorge Noguera, aujourd’hui emprisonné. En octobre 2008, sa successeur, María del Pilar Hurtado, avait fait de même après la mise au jour du placement sur écoutes de Gustavo Petro, sénateur du Polo Democrático (opposition de gauche). Dans l’intervalle, en mai 2007, le ministre de la Défense, Juan Manuel Santos, avait lui-même reconnu publiquement que des personnalités d’opposition et des journalistes avaient été écoutés par la Direction du renseignement de la police (Dipol), après des révélations de Semana.

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Artículo tomado en español de:


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19 de febrero de 2009

Committee to Protect Journalists: Ataques a la prensa en el 2008: Colombia


La violencia letal en Colombia disminuyó por segundo año consecutivo al no registrarse periodistas caídos en represalia directa por su labor. Las autoridades colombianas citaron el aumento de la seguridad en todo el país como motivo de la reciente baja en el número de periodistas muertos, pero los reporteros señalaron que la autocensura generalizada ha ocasionado que la prensa sea menos blanco de ataques. Aún así, la intimidación y las amenazas siguieron siendo un problema serio. Repetidas amenazas de muerte en contra de cuatro periodistas provinciales los obligó a huir de sus hogares.
Conocidos periodistas de la capital denunciaron hostigamiento gubernamental como resultado de sus críticas a la administración del Presidente Álvaro Uribe Vélez.

Una serie de escándalos políticos que sacudieron al gobierno y una exitosa misión de rescate de rehenes a cargo del ejército recibieron una exhaustiva cobertura de la prensa, pero también produjo una polarización en los medios. La guerra contra el movimiento guerrillero de izquierda más importante, las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), siguió en el centro del debate político y los medios establecidos continuaron respaldando las políticas del gobierno. Pero el gobierno mostró intolerancia a la crítica, afirmó la prensa, y un pequeño número de medios y periodistas resultaron individualizados por funcionarios y amenazados con acciones legales.

Uribe solicitó en agosto que se inicie una investigación penal contra Daniel Coronell, uno de los críticos más severos de su gobierno. El 20 de abril, Coronell, director de noticias de Canal Uno de televisión y columnista de la revista Semana, emitió una entrevista grabada en video con la ex congresista Yidis Medina que desató una controversia a nivel nacional. En la entrevista, Medina sostenía que funcionarios de alto nivel le habían ofrecido sobornos a cambio de su voto a favor de la reforma constitucional que le permitió a Uribe su reelección en 2006 para un segundo mandato de cuatro años. La revelación alentó investigaciones judiciales y parlamentarias de varios funcionarios del gobierno, incluyendo al presidente. Un comité parlamentario especial convocó a Uribe para prestar declaración en agosto. Durante la audiencia, Uribe instó a que se investigara a Coronell, alegando que el periodista había violado la ley al no revelar el delito de modo inmediato. El CPJ afirmó que Uribe actuó motivado por la cobertura periodística crítica de Coronell respecto de su gobierno e instó a las autoridades que desestimen la solicitud. No se había iniciado ninguna investigación de Coronell hacia fines de año.

Coronell pasó dos años en el exilio luego de haber recibido amenazas de muerte en contra de él y de su familia en 2005. Una investigación demostró que los mensajes intimidatorios habían sido enviados desde la computadora del ex congresista Carlos Náder Simmonds, amigo cercano de Uribe, quien aún no fue procesado. Coronell y su familia cuentan con protección policial permanente.

En Bogotá, varios periodistas críticos no fueron invitados a conferencias de prensa y tuvieron acceso limitado a fuentes oficiales, expresó Gonzalo Guillén, corresponsal del diario El Nuevo Herald de Miami. Guillén abandonó el país durante unas cuantas semanas en 2007 luego de recibir amenazas de muerte que siguieron a las acusaciones públicas efectuadas por Uribe. Los periodistas de Bogotá también sufrieron acoso legal. El sociólogo y periodista Alfredo Molano escribió en febrero acerca de una influyente familia política en una columna para el diario El Espectador. Molano les atribuyó a miembros no identificados de esta familia, los Araújo, una serie de acciones que describió como "fuera de la ley" e "inmorales", incluyendo manipulación electoral y contrabando. La familia negó las acusaciones y varios de sus miembros presentaron una demanda penal por difamación contra Molano días después de que se publicara la columna. No se había establecido fecha para el juicio hacia fines de año.

Soldados colombianos bombardearon y asaltaron un campamento de las FARC en territorio ecuatoriano en marzo, matando a varios combatientes, incluyendo al segundo mando de las FARC, Raúl Reyes. Durante la redada, las autoridades recuperaron una computadora portátil que aseguraron pertenecía a Reyes. El Fiscal General, Mario Iguarán, anunció a fines de mayo que su fiscalía había iniciado investigaciones sobre las vinculaciones entre miembros de las FARC y extranjeros, políticos colombianos y dos periodistas. Las investigaciones, explicó, fueron impulsadas por una serie de mensajes de correo electrónico hallados en la computadora. Carlos Lozano, editor del periódico La Voz del Partido Comunista, y William Parra, periodista independiente que trabaja en proyectos especiales para Telesur, la cadena de noticias regional con cobertura las 24 horas y controlada por Venezuela, se hallaban entre quienes eran investigados por supuestas conexiones con las FARC. Lozano y Parra, quienes negaron vinculaciones con la guerrilla, no habían sido acusados hacia fines de año.

Periodistas locales expresaron su preocupación por el hecho de que toda vinculación con la guerrilla, las fuerzas de seguridad del gobierno o los grupos paramilitares pueden exponerlos a serios riesgos. La investigación del CPJ muestra que periodistas han sido amenazados, agredidos y asesinados por supuestas conexiones con los actores armados de la guerra civil colombiana. Al menos 40 periodistas cayeron en cumplimiento de su labor entre 1992 y 2006, convirtiendo a Colombia en uno de los países más peligrosos para la prensa, según el CPJ.

Una operación de rescate militar en julio -que culminó con la liberación de 15 personas, incluyendo a la ex candidata presidencial Ingrid Betancourt y a tres contratistas militares de los Estados Unidos-, desató de inmediato una controversia cuando las imágenes de la prensa mostraron que las fuerzas de seguridad se habían hecho pasar por periodistas durante la misión. Mientras dos soldados colombianos se presentaron como periodistas de Telesur, otros miembros de las fuerzas de seguridad simularon ser voluntarios del Comité Internacional de la Cruz Roja. Durante una conferencia de prensa en Washington, el Ministro de Defensa Juan Manuel Santos indicó que el uso del logo de Telesur había sido "un detalle insignificante dada la magnitud" de la operación. El CPJ le escribió una carta a Santos expresándole su preocupación por la simulación, que afirmó podría aumentar los riesgos para todos los periodistas, especialmente para aquellos que cubren el conflicto civil. Los periodistas locales y grupos de prensa señalaron que el episodio podría erosionar la percepción pública de que los medios de prensa son independientes.

Un informe de la Fundación para la Libertad de Prensa registró un número significativamente menor de amenazas contra periodistas en los primeros seis meses del año. Pero el grupo también reveló que los periodistas que cubren el conflicto armado y los casos de corrupción local, continuaron siendo blanco de ataques, especialmente en el interior del país.

Carmen Rosa Pabón, directora del programa de noticias "La Voz de Cinaruco" en la cadena nacional Caracol Radio en el departamento de Arauca, región del noreste devastada por la guerra, relató al CPJ que los periodistas locales que cubren el conflicto civil recibieron mensajes amenazadores tanto por parte de la guerrilla como de los grupos paramilitares de derecha. Pabón agregó que la autocensura siguió siendo un problema en Arauca, como también en muchas otras regiones. La violencia en contra de la prensa proveniente de todas las partes involucradas en el conflicto ha llevado a que muchos periodistas ejerzan la autocensura cuando realizan cobertura periodística de temas sensibles, un fenómeno documentado por primera vez en el informe del CPJ de 2005 titulado "Historias no Contadas".

Cuatro periodistas provinciales fueron obligados a huir de sus hogares luego de recibir serias amenazas. En enero, Alexander Guerrero, reportero de los diarios locales Magangué Hoy y El Comunicador en el departamento norteño de Bolívar, abandonó su hogar luego de fotografiar a miembros del gobierno saliente embalando computadoras, máquinas de fax y otros equipos en la oficina del alcalde y colocándolo en un camión el día antes que el nuevo alcalde asumiera su cargo en la ciudad de Magangué. Luego de que las imágenes aparecieran en la prensa, el custodio del alcalde saliente le dijo a Guerrero que "desapareciera", y que "iba a pagar por eso", el periodista le contó al CPJ.

Un mes después, dos periodistas huyeron de la provincia central de Tolima. José Joaquín Chávez, director de la radio comunitaria Acción Estéreo y corresponsal de la estación radial La Voz de Tolima, abandonó la ciudad de Anzoátegui luego de recibir reiteradas amenazas de muerte de supuestos miembros de las FARC en su teléfono celular y en la emisora. Chávez afirmó que creía que las amenazas eran represalia por haber transmitido al aire avisos pagos del ejército colombiano pidiéndoles a los combatientes guerrilleros que depusieran las armas. Días después, Rogelio Prado, reportero de las emisoras locales Radio Tropical y Cadena Radial Súper y del diario El Nuevo Día en la capital departamental de Ibagué, abandonó su hogar. Había recibido cuatro invitaciones para su propio funeral. Prado sostuvo que las más recientes amenazas habían sido el resultado de su cobertura periodística sobre irregularidades administrativas en el gobierno local.

Leobar Ibarra, reportero de investigación del diario regional Diario del Sur en Samaniego, un pueblo en la provincia occidental de Nariño, en donde la guerrilla y los grupos paramilitares combatían por el control, huyó en julio luego de recibir amenazas. Los individuos que se identificaron como combatientes paramilitares amenazaron a Ibarra luego de que informara sobre la confiscación de 880 libras (400 kilogramos) de cocaína por parte del ejército colombiano. Ibarra dijo que los asaltantes llamaron a su teléfono celular y aparecieron en su casa. Le advirtieron que lo matarían por su labor periodística.

Colombia posee la cifra más alta de asesinatos de periodistas sin resolver en América Latina, según el Índice de Impunidad del CPJ, una lista de países en la que los gobiernos han fracasado de manera consistente en resolver los crímenes contra la prensa. En un avance alentador que se produjo en agosto, la fiscalía general ordenó del arresto de Augusto Rojas Ortiz, presidente de la legislatura local en el departamento sureño de Huila, luego de que las autoridades afirmaran que habían encontrado evidencia que lo vinculaba con el asesinato en 1998 del reportero Nelson Carvajal. El fiscal general también ordenó el arresto de dos combatientes de las FARC en relación con el crimen.

Un hombre armado no identificado le disparó a Carvajal, un conocido periodista de Pitalito, el 14 de abril de 1998, afuera de la escuela primaria en la que dictaba clases. Carvajal era el productor de cinco programas comunitarios en Radio Sur, una emisora local afiliada a Radio Cadena Nacional. El periodista había informado sobre acusaciones de que el anterior alcalde de Pitalito, Ramiro Falla Cuenca, había malversado fondos públicos. La policía arrestó a Falla y a otro funcionario de Pitalito en enero de 1999. Ambos hombres fueron absueltos por un tribunal local en diciembre de 2001. En septiembre, el Fiscal General Iguarán solicitó a la Corte Suprema de Justicia que examine la decisión de 2001.

FIN DEL ARTÍCULO ----------------------------------------------------------------------


Artículo tomado de:

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13 de febrero de 2009

Agobiante persecución contra medios indígenas

Fuente: Revista Semana - Colombia
Foto: Acín
El Tejido de Comunicación de la Acín
es reconocido como un buen ejemplo de medios comunitarios.
En 2007 ganó el premio Semana-Petrobrás.



LIBERTAD DE PRENSA
Desconocidos han bloqueado el acceso a su página en internet, han robado los cables de una emisora y la tienen sin funcionamiento y, el fin de semana, robaron el computador de quien maneja la parte técnica de la web.
Miércoles 11 Febrero 2009

Son constantes los atropellos que ha recibido el Tejido de Comunicación de la Asociación de Cabildos Indígenas del Norte del Cauca (Acín).

Esta agrupación de medios escritos, radiales, audiovisuales y digitales se ha convertido en un espacio donde los indígenas de varias organizaciones sociales e indígenas del país cuentan sus puntos de vista sobre políticas nacionales, hacen propuestas para mejorar sus condiciones de vida y denuncian los atropellos de grupos armados ilegales y hasta de miembros de la fuerza pública.

“Lo que hacemos es mantener a la gente bien informada. Recogemos información de la comunidad, ayudamos a que la gente tome decisiones, proponga, denuncie, haga conocer sus problemas y se movilice para buscarles soluciones. Desde 2004, hemos convocado a centenares de personas para grandes movilizaciones”, explica Vilma Almendra, integrante del equipo de comunicaciones.
Esas labores han hecho que el Tejido de Comunicación de la Acín se haya convertido en un ejemplo de buenas labores de los medios comunitarios. Por eso, ganó el premio Semana-Petrobrás en la categoría de Mejor Medio Comunitario en 2007.
Pero todo indica que hay muchos que no valoran su trabajo y, al contrario, han asediado con graves atropellos a quienes trabajan voluntariamente en esta agrupación de medios informativos y de participación.
El último episodio ocurrió el pasado sábado 7 de febrero. Ese día, Gustavo Ulcué, el encargado del soporte técnico de la página www.nasaacin.org, entró de afán a su casa en Santander de Quilichao. Dejó su computador portátil sobre la cama y salió de nuevo para hacer unas diligencias personales.
Minutos después de cerrar la puerta, llegaron dos hombres en una moto y preguntaron por él. Su hermano les abrió y les dijo que no estaba. “Sí está porque acabamos de ver que entró”, respondieron los motorizados, a lo que el hermano respondió que sí, pero salió de inmediato.
Los hombres entraron a la casa, tomaron el computador que Gustavo había dejado sobre la cama y antes de salir de la casa, le dijeron al hermano que “a usted no le vamos a hacer nada porque sabemos que se mantiene en la iglesia, pero agradezca que no estaba Gustavo, porque le hubiéramos hecho la vuelta completa”. Con esa frase, se fueron y se llevaron el computador, donde estaban las claves de acceso e información sobre el portal.

¿Un caso aislado?

Difícil creerlo porque cuando se dio la gigantesca movilización de indígenas de todo el país el pasado octubre y la Acín venía haciendo un completo cubrimiento multimedia en su página, la página fue bloqueada. Si alguien digitaba la dirección en el buscador, no aparecía el portal.
El bloqueo ocurrió justo cuando se estaban publicando informaciones que hablaban de disparos que habían hecho policías contra los indígenas manifestantes. En Bogotá, el gobierno y la Policía lo negaban. Los indígenas publicaron un video que lo evidenciaba, pero ahí fue cuando se bloqueó la página. Entonces buscaron que un periodista de CNN lo emitiera y fue cuando se hizo público el video en que un policía estaba, efectivamente, disparando.
Después de la masiva movilización, los indígenas empezaron a recoger propuestas “para defender la vida y el territorio en el norte del Cauca para llevarlas al congreso regional, que se realizará el primer semestre de este año”, según explica Almendra. La idea era acopiar opiniones y propuestas y comentarlas en sus medios, especialmente los radiales, porque toda la comunidad está conectada permanentemente a la emisora Radio Pa’yumat.
La emisora les ha servido para estar enterados de lo que pasa mientras trabajan, durante las movilizaciones e incluso, si secuestran a algún miembro de la comunidad, lo primero que hacen es empezar a emitir por la emisora y movilizarse para buscar al cautivo.
Pero ahora, el servicio de la radiodifusora está suspendido porque el pasado 14 de diciembre se les robaron los cables de protección de los equipos de transmisión. Como consecuencia, se quemaron todos los equipos. El arreglo vale 70 millones de pesos y aún no los han conseguido.
Además de los daños materiales, han sido recurrentes las amenazas. Pero ningún indígena se ha quedado callado. Ninguno se ha ido del país. Y, de los integrantes del Tejido de Comunicaciones, ninguno ha pedido protección en el Ministerio del Interior. Simplemente, la reacción ha sido quedarse en su pueblo, bajo el cuidado de la guardia indígena porque “el indio no puede vivir lejos de su territorio. Si se va a otro lugar, no va a estar cerca del proceso ni de su organización. Así, la vida no tendrá sentido y si lejos va a estar muerto en vida, es mejor morir luchando por su comunidad ”, explica Almendra, del tejido de medios.
Por eso, Gustavo está ahora acompañado por la guardia indígena. Y no se irá porque la consigna es que vale más morir hablando, que morir callado.
Fin del artículo.




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9 de febrero de 2009

RELATORES PARA LA LIBERTAD DE EXPRESIÓN DE LA ONU Y DE LA OEA MANIFIESTAN PREOCUPACIÓN POR SEÑALAMIENTOS DE ALTAS AUTORIDADES DEL GOBIERNO COLOMBIANO

Comunicado de Prensa 05/09


El Relator de la ONU para la Libertad de Opinión y Expresión y la Relatora Especial para la Libertad de Expresión de la CIDH de la OEA, manifestaron su preocupación por declaraciones de altas autoridades del gobierno de Colombia contra el periodista Hollman Morris.

COMUNICADO DE PRENSA CONJUNTO
Nº R05/09

RELATORES PARA LA LIBERTAD DE EXPRESIÓN DE LA ONU Y DE LA OEA MANIFIESTAN PREOCUPACIÓN POR SEÑALAMIENTOS DE ALTAS AUTORIDADES DEL GOBIERNO COLOMBIANO CONTRA PERIODISTA



Ginebra – Washington, D.C., 9 de febrero de 2009 –– El Relator de las Naciones Unidas (ONU) para la Libertad de Opinión y Expresión, Frank La Rue, y la Relatora Especial para la Libertad de Expresión de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) de la Organización de los Estados Americanos (OEA), Catalina Botero, manifestaron su preocupación por las recientes declaraciones de altas autoridades del gobierno de Colombia en contra del periodista Hollman Morris.

De acuerdo con la información recibida, el 2 de febrero de 2009 Morris, en su condición de periodista, asistió a la liberación de cuatro rehenes en un campamento clandestino de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) en el departamento del Caquetá. Además de otras declaraciones de altos funcionarios del gobierno, el 3 de febrero de 2009 el Presidente de Colombia, Álvaro Uribe, señaló en una rueda de prensa que Morris "se [escudaba] en su condición de periodista para ser permisivo cómplice del terrorismo, […], una cosa son aquellos amigos del terrorismo que fungen como periodistas, y otra cosa son los periodistas". El mandatario añadió que Morris, "[se] aprovechó […] de su situación de periodista, […] e hizo una fiesta terrorista en un sitio alternativo al de la liberación del soldado y de los policías, el pasado domingo". Los relatores de la ONU y de la OEA no han tomado conocimiento de prueba alguna que vincule al periodista con actividades criminales.

Luego de las declaraciones de las autoridades, Morris habría recibido varias llamadas amenazantes. En anteriores oportunidades, el periodista tuvo que salir del país por la existencia de graves amenazas contra su vida. Morris es beneficiario de medidas cautelares ante la CIDH desde 2000.

En los últimos años, los relatores para la libertad de expresión de la ONU y de la OEA han manifestado reiteradamente su preocupación por los señalamientos por parte de altos funcionarios del Estado colombiano contra organizaciones de derechos humanos y periodistas críticos del gobierno. En 2004, con ocasión de su visita oficial para evaluar la situación de la libertad de expresión en Colombia, el relator de la ONU exhortó al gobierno, "a adoptar medidas concretas para evitar la estigmatización, especialmente por parte de sus altos funcionarios y la polarización de opiniones, dos elementos que envician el debate político y menoscaban el ejercicio del pluralismo" (E/CN.4/2005/64/Add.3). En 2005, el relator de la OEA, luego de tomar nota sobre las declaraciones de altos funcionarios estatales que estigmatizaban a defensores de derechos humanos y periodistas críticos del gobierno, señaló que, "visiones excluyentes de este tipo generan una gran desconfianza y una actitud polarizante que no contribuye a la creación de un entorno que permita el desarrollo de la libertad de expresión" (OEA/Ser/L/V/II. Doc.51). Tal como lo ha señalado la CIDH, este tipo de señalamientos no sólo incrementa el riesgo al cual se ven sujetos quienes ejercen la actividad periodística o defienden los derechos humanos, "sino que podría sugerir además que los actos de violencia destinados a acallarlos de alguna forma cuentan con la aquiescencia del gobierno" (OEA/Ser.L/V/II/122. Doc.5 rev.1).

En la presente oportunidad, La Rue y Botero reiteraron las recomendaciones de sus predecesores frente a la existencia de declaraciones de las más altas autoridades del gobierno, "que ponen en mayor riesgo la vida y la integridad personal de los periodistas y defensores de derechos humanos, y que generan un efecto amedrentador y de autocensura en Colombia". Los relatores señalaron que los funcionarios públicos, especialmente los que ocupan las más altas posiciones del Estado, tienen el deber de respetar la circulación de informaciones y opiniones, incluso, cuando éstas son contrarias a sus intereses y posiciones. En este sentido, deben promover de manera activa el pluralismo y la tolerancia propios de una sociedad democrática.

Finalmente, los relatores para la libertad de expresión de la ONU y de la OEA recordaron al Estado colombiano la obligación de proteger los derechos humanos de todas las personas y, en particular, de quienes se encuentran en situación de riesgo extraordinario, como los periodistas o defensores de derechos humanos que han sido objeto de amenazas o que cuentan con medidas de protección. En estos casos, "el Estado no sólo debe ejercer diligentemente su deber de garantía, sino que tiene que evitar incrementar el nivel de riesgo al cual estas personas se encuentran expuestas. Recordamos una vez más al Estado colombiano que los altos funcionarios del gobierno deben abstenerse de emitir declaraciones públicas que estigmaticen a los periodistas críticos y generen un ambiente de intimidación que afecte la libertad de expresión en el país. Esta obligación es particularmente importante en un contexto de polarización y conflicto armado interno como el colombiano", apuntaron La Rue y Botero.

Para más información sobre la Relatoría:
FIN DEL ARTÍCULO....
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24 de enero de 2009

Periodistas y medios de comunicación, blanco de ataques por parte del poder






Mil días de pesadilla informativa

Periodistas y medios de comunicación, blanco de ataques por parte del poder

MABEL AZCUI - Cochabamba - 23/01/2009


Los primeros mil días de gestión del presidente de Bolivia, Evo Morales, se han convertido en una pesadilla para los informadores y los medios de comunicación, que han sufrido atropellos, agresiones, la destrucción de instalaciones y herramientas de trabajo por culpa de la intolerancia y la ausencia de garantías para la libertad de expresión y el derecho a la comunicación.

El balance de la tortuosa relación entre el Gobierno y los medios es de un comunicador muerto y más de 250 agredidos - 200 de ellos, en 2008 -, además de numerosos ataques a oficinas de medios audiovisuales tanto del sector privado como gubernamentales. Es el peor resultado en 26 años de democracia.

También han sido días frustrantes para el presidente Evo Morales, que, desencantado por el manejo de la información, ayer inauguró un periódico oficial con el que completará su aparato de difusión, integrado por un canal de televisión y la radio estatal, ambas con repetidoras en todo el país, y 40 emisoras de radio comunitarias.

El presidente boliviano se siente ninguneado por los medios de comunicación, a los que ha declarado sus enemigos. Se siente también ofendido y provocado por la información distorsionada que, se lamenta, publican todos los días.

En la mayor parte de sus discursos ante sus seguidores, Morales ha lanzado duras críticas contra los informadores "mentirosos", "tergiversadores", "vendidos", "corruptos" y "enemigos". Morales suele asimismo individualizar con nombre y apellidos al comunicador y al medio que ha publicado una información que no es del gusto gubernamental o que considera falseada.
En agosto del año pasado, durante una reunión con sus partidarios de la Coordinadora Nacional para el Cambio en Cochabamba, Morales hizo notar la presencia en el acto de comunicadores "porque ya no hay un prefecto que les pague plata", antes de condenar la filtración de una presunta infidencia de algunos informadores locales que sacaron a relucir una supuesta confesión íntima hecha en el pasado por Morales.

"Eso se habían guardado los amigos de la prensa para sacarme la mugre: Evo hace llorar a las mujeres. Imagínense qué de sucios. Quiero decirles qué de sucios son los periodistas o los políticos [que] usan a los periodistas", señaló el presidente Morales ante sus partidarios, que de forma inmediata procedieron a hostigar a los comunicadores que cubrían el acto.
Las agresiones arreciaron especialmente entre agosto y septiembre, a la par que los conflictos sociales en todo el país. En estos conflictos grupos de exaltados asaltaron, golpearon con palos, patadas, puños y látigos a los trabajadores de la prensa, que perdieron sus herramientas de trabajo ante la pasividad de la policía. Ésta ya había experimentado el enojo de las turbas en La Paz y, aparentemente, tenía órdenes de no intervenir, como reflejó la prensa local.

Además de los dos centenares y medio de agredidos - y, en el caso de las mujeres, amenazadas de muerte y de violación por agitadores allegados al partido oficialista -, las instalaciones y los equipos móviles de empresas de televisión, como ATB - del grupo español Prisa -, Unitel, PAT y Gigavisión, fueron en unos casos asaltados y en otros apedreados por los movimientos sociales. También los medios estatales fueron atacados y, en algunos casos, sufrieron graves daños materiales, lo mismo que otros medios que igualmente se identifican con el Gobierno sufrieron los efectos de la furia de radicales pertenecientes a las corrientes autonomistas.

El comunicador Carlos Quispe murió a fines de marzo de 2008 a causa de las graves heridas causadas por una paliza que varias personas, presuntamente del Comité de Vigilancia del lugar, le propinaron cuando se encontraba en la cabina de locución de la Radio Municipal Pucarani.
El padre de la víctima informó de que uno de los agresores dijo "ésta es la boca que habla", tras lo cual llovieron los latigazos y golpes en la cara hasta dejarlo muy malherido. Dos días después falleció en un hospital de La Paz.

Otra comunicadora fue herida de bala en un pie durante la ocupación militar del aeropuerto de Cobija. En esa capital se aplicó la censura de prensa y la discriminación, pues se permitió sólo la presencia de medios afines al Gobierno. Los demás fueron trasladados fuera del departamento de Pando.

La Asociación Nacional de la Prensa, que agrupa a los propietarios de medios del país, exigió públicamente en varias oportunidades "las mayores garantías y protección a todos los medios y a los periodistas para evitar que se registren los frecuentes ataques" como los que se produjeron en al menos seis ciudades del país. Asimismo, protestó "enérgicamente contra toda acción destinada a acallar a la prensa" desplegada por "grupos radicales oficialistas y opositores que vulneran la libertad de prensa y de expresión, y con ello la Constitución y los derechos humanos".

La Asociación de Periodistas de La Paz y los sindicatos de trabajadores de prensa del país también protestaron por los ataques a sus afiliados y anunciaron que, junto con los medios, se procedería a abrir causas judiciales contra los agresores. Las denuncias no han llegado a 30 y la fiscalía ha asumido las investigaciones. Hasta ahora, solamente dos agresores - un miembro de la policía que, vestido de paisano, golpeó a un camarógrafo, y un agitador del Movimiento Al Socialismo (MAS), el partido de Morales - han sido encausados.

Las organizaciones de profesionales y medios han mantenido una firme lucha para impedir que el nuevo texto constitucional incluya un artículo que establezca que tanto las informaciones como las opiniones emitidas por los medios "deben respetar los principios de veracidad y responsabilidad". Según el constitucionalista Carlos Alarcón, este artículo convertiría "un deber ético o moral de veracidad y responsabilidad en un deber jurídico constitucional". La comisión parlamentaria anunció que iba a revisar el texto para evitar conflictos posteriores en torno a la libertad de expresión y el derecho a la información.

La prensa está siempre expuesta a intimidaciones y presión, pero nunca había sufrido tantas afrentas públicas contra su dignidad profesional y aún menos provenientes tanto de las más altas instancias del país como de los sectores empobrecidos de Bolivia, tradicionalmente los más defendidos por los medios impresos y audiovisuales de la nación.